La revolución de la carne (de mentira) ya está en marcha
Si el "software se está comiendo el planeta", la biotecnología se lo está cocinando. Lejos del glamuroso mundo de la ingeniería genética, la eugenesia y los bebés a la carta,
hay un montón de empresas llevando la biotecnología más avanzada a los
lugares más insospechados. El veganismo, por ejemplo. O mejor dicho, la sustitución de productos animales por otros de origen vegetal con la misma 'experiencia de usuario'.
¿Qué se está moviendo?
Beyond Meat tiene como
misión traer las alternativas a las proteínas animales a las masas y no lo
dicen por decir,
su objetivo es contribuir
para que el consumo de carne global disminuya un 25 por ciento antes de 2020.
En principio, usa proteínas de soja y guisantes para recrear el sabor, la
textura y la nutrición de la carne: apuestan por el ultrarealismo gastronómico.
Tienen propuestas que imitan perfectamente al pollo (
Beyond Chicken),
a la carne de ternera (
Beyond Beef) o a
las hamburguesas (
The
Beasts, en cuyo desarrollo han intervenido hasta los
New York Mets). Estos
eran los productos
de
los hablaba Mark Bittman.
Clara Foods
Clara Foods, por su parte, está
desarrollando una alternativa al huevo. Gracias al uso de una levadura
modificada genéticamente, han creado
un líquido muy muy similar a la
clara de huevo. Sólo que, al menos sobre el papel, más barata, más
sostenible y más segura. "Clara se fundó con la creencia fundamental de
que podemos cultivar un sistema alimentario mejor y más seguro usando la
tecnología",
explicaba
Arturo Eliozondo, uno de los fundadores.
Muufri
Lo de Muufri es
alucinante y no sólo por el juego de palabras del nombre (Muufri en inglés
suena igual que 'sin mugidos'). Buscando un sustituto a la leche de vaca que
tuviera las mismas proteínas, grasas, minerales y azúcares, decidieron modificar
genéticamente levaduras añadiéndoles ADN vacuno sintético. Otros
componentes como el calcio o el potasio se añaden posteriormente. Igual que el
azúcar, evitando así las intolerancias a la lactosa. Lo interesante de la
propuesta es que, pese a estar producida por levaduras, sabe
completamente a leche porque las grasas lácteas son molecularmente
idénticas.
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