lunes, 29 de febrero de 2016

CARNE DE MENTIRA

La revolución de la carne (de mentira) ya está en marcha 

Si el "software se está comiendo el planeta", la biotecnología se lo está cocinando. Lejos del glamuroso mundo de la ingeniería genética, la eugenesia y los bebés a la carta, hay un montón de empresas llevando la biotecnología más avanzada a los lugares más insospechados. El veganismo, por ejemplo. O mejor dicho, la sustitución de productos animales por otros de origen vegetal con la misma 'experiencia de usuario'.

 

¿Qué se está moviendo?
Beyond Meat tiene como misión traer las alternativas a las proteínas animales a las masas y no lo dicen por decir, su objetivo es contribuir para que el consumo de carne global disminuya un 25 por ciento antes de 2020. En principio, usa proteínas de soja y guisantes para recrear el sabor, la textura y la nutrición de la carne: apuestan por el ultrarealismo gastronómico. Tienen propuestas que imitan perfectamente al pollo (Beyond Chicken), a la carne de ternera (Beyond Beef) o a las hamburguesas (The Beasts, en cuyo desarrollo han intervenido hasta los New York Mets). Estos eran los productos de los hablaba Mark Bittman.


Clara Foods

Clara Foods, por su parte, está desarrollando una alternativa al huevo. Gracias al uso de una levadura modificada genéticamente, han creado un líquido muy muy similar a la clara de huevo. Sólo que, al menos sobre el papel, más barata, más sostenible y más segura. "Clara se fundó con la creencia fundamental de que podemos cultivar un sistema alimentario mejor y más seguro usando la tecnología", explicaba Arturo Eliozondo, uno de los fundadores.
 

 

Muufri

Lo de Muufri es alucinante y no sólo por el juego de palabras del nombre (Muufri en inglés suena igual que 'sin mugidos'). Buscando un sustituto a la leche de vaca que tuviera las mismas proteínas, grasas, minerales y azúcares, decidieron modificar genéticamente levaduras añadiéndoles ADN vacuno sintético. Otros componentes como el calcio o el potasio se añaden posteriormente. Igual que el azúcar, evitando así las intolerancias a la lactosa. Lo interesante de la propuesta es que, pese a estar producida por levaduras, sabe completamente a leche porque las grasas lácteas son molecularmente idénticas.




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